ELVIS (2022) - HBOMax
Dirige Baz Lurhmann
Película que cuenta la dicha y la desdicha del gran Elvis Presley a través de la cámara de un acérrimo fan que le hace un gran homenaje y que nos deja uno de los mejores biopics musicales de los últimos años.
Largometraje estrenado en Cannes este mismo año que no dejó indiferente a ninguno, y es que Elvis Presley es uno de los nombres más famosos de la historia de la música y de la cultura popular occidental en general. Por supuesto, ya ha sido retratado, en varias ocasiones, por diferentes cineastas que quisieron contar, cada uno muy a su manera, la vida y obra del rey del Rock and Roll. Baz Lurhmann no desaprovechó su oportunidad.
Como ya se imaginarán, el film cuenta el rápido ascenso de Presley, desde que era aquel joven soñador, hasta convertirse en el gran ídolo de multitudes, para luego mostrar el descenso de la más grande estrella en el cielo hollywoodense a lo que fue su muerte por allá en el 77’. Entonces ¿qué tiene esta película de diferente a las otras? La respuesta es: Todo el tratamiento audiovisual. Aquí Lurhmann, más apegado a su estilo que nunca antes, utiliza el montaje rápido para mostrarnos, al menos al principio, imagen tras imagen, plano tras plano, todo aquello que influenció al joven de Memphis en su carrera musical. Mediante planos muy cortos (casi toda la película es así), logra que, pasados tan solo tres minutos de metraje, el espectador esté metido de lleno en las próximas dos horas y cuarenta minutos que pasarán volando como el montaje de este gran show.
Y sí, es el montaje de este largometraje lo que hace tan genial, lo que lo hace funcionar casi más allá de las imágenes mismas, ya que no solo está como la herramienta propia del séptimo arte que termina por traerte una narrativa previamente establecida, sino que va de la mano con su protagonista, con su energía, con su rebeldía, con su actitud transgresora y con la necesidad de ser un hombre diferente; con el amor que éste le profesa a su público y que Lurhmann le profesa a él.
Esta cinta es contada mediante la voz del Coronel Harper, quien fuera su manager durante toda su carrera y a quien siempre se le acusó de ser tanto el artífice del éxito como el autor de la desgracia. Este hombre es un diablo amable, un feroz negociante sin escrúpulos que se hace coger cariño, un manipulador agradable que no puedes odiar completamente aunque ya conozcas sus verdaderas intenciones, un personaje maravilloso interpretado memorablemente por Tom Hanks.
Asimismo, quien interpreta al gran protagonista, Austin Butler, es, a opinión personal, la mejor actuación masculina del año, al menos hasta ahora. Butler se roba el escenario para convertirse en aquel hombre que se robó el corazón de toda una generación. Una auténtica estrella que se rehace en los momentos de alegría junto a su madre, de amor junto a su esposa y su pequeña hija, de temor e incertidumbre ante la actualidad sociopolítica del momento en Estados Unidos y la rabia y frustración de sentirse maniatado por su representante y por el uso de drogas y sexo como manera de alivianar el peso que traía sobre sus hombros. Probablemente veamos a ambos actores en la temporada de premios del próximo año.
Para finalizar, ante la caída del gran ídolo, el montaje se calma un poco, va más lento, como perdonando el tiempo, como el mismo Elvis, que ya no puede con su cuerpo y que ya ha dado sus mejores momentos a sus fanáticos, tal como lo hace esta película que termina por ser una onda de sonido, de su voz, de su carrera, con sus altos y bajos, sobre la línea de tiempo del que fuera, considerado por muchos, el más grande de la historia.
Se puede ver en HBOMAX.

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