SUPERMAN - JAMES GUNN (2025)
Tras el apresurado fin del DCEU, Superman regresa al cine de la mano de James Gunn, quien imprime una nueva visión cinematográfica del personaje y establece las bases narrativas, el estilo y el tono que definirán el nuevo universo de DC.
La implosión generada por la debacle en taquilla, el poco convencimiento de la crítica especializada y la pobre acogida por parte del público hacia las últimas entregas del universo cinematográfico de DC Comics, resultó en su cancelación absoluta de dicho universo y condenó al olvido todo lo hecho por Zack Snyder. La idea de emular el éxito de Marvel Studios, pasaba por encontrar un nuevo arquitecto: alguien que conociera a fondo los personajes, sus historias y que sobre todo, hubiese demostrado ser capaz de adaptarlas a la pantalla grande.
La trilogía de Guardianes de la Galaxia, con sus ideas frescas y su humor particular, sumada al inesperado al éxito de Peacemaker en HBOMax, pusieron el nombre de James Gunn en la mesa. Su posterior elección como el encargado de diseñar el nuevo universo, trajo consigo el revolcón esperado.
Como su primera gran prueba, y a manera de carta de presentación para esta nueva visión, se estrena este año la muy esperada Superman. Pero ¿qué tal le ha salido?
Ante la dificultad que sugiere contar una buena historia en cines sobre el más poderoso de todos los personajes de la cultura popular, Gunn sobrevive pero no sale del todo bien librado.
El largometraje inicia contándonos, mediante algunos títulos, que el superhéroe ya es mundialmente conocido y que tiene unas cuantas super-aventuras en su historial, lo cual no funciona como debería, pues entre esos breves textos, parecen perderse los cimientos necesarios que requiere cualquier personaje para entrar con fuerza en los ojos del público. La decisión de no mostrar sus inicios vestido de azul y rojo, su dicotomía entre el superhéroe y el hombre común, y su cotidianidad una vez se pone las gafas, terminan por alejarnos de aquel hombre terrenal con el cual deberíamos empatizar.
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Así pues, en su búsqueda por humanizar al dios, el director elaboró un relato en el que nuestro protagonista se vio derrotado constantemente por una interminable cantidad de villanos. Sin embargo, a pesar de verle sufrir constantemente y ser vapulado una y otra vez, resulta imposible sentir que dicha deidad en capa roja corre algún peligro real. Solo en una ocasión -dentro de aquel “mundo del bolsillo”- le vemos verdaderamente vulnerable; la criptonita hace lo suyo pero el guion la deja sola. Era momento para aprovechar su debilidad al máximo, pero esto no sucede.
Por Otro lado, tenemos de nuevo a Lex Luthor como el villano principal de la cinta, quien, al igual que el hombre de acero, se ve perjudicado por una historia que comienza en la mitad del relato y por unos diálogos sobreexplicativos que se sienten casi extraídos de los globos de texto de un cómic. Sus argumentos para ir en contra de Superman y causar tales daños colaterales (incluido el problema geopolítico que él mismo ocasiona), se sienten poco convincentes; si bien expone el por qué de su actuar en algunos monólogos, es difícil dejar de pensar que lo hace todo por una rabieta de niño malcriado, o por un suceso tremendamente relevante perdido en los tres años de historia que Gunn decide omitir del metraje.
(Lee: crítica de "Doctor Strange in the multiverse of Madness").
De igual forma, como se mencionó anteriormente, la película cuenta con innumerables enemigos -todos ellos manejados por Luthor- lo cuales, en su gran mayoría, pasan desapercibidos en el devenir de la historia; simplemente no aportan mucho, ni se conciben como una gran amenaza para nuestro protagonista, empero sí contribuyen a oscurecer la trama de un guion que necesita la luz del sol para sobrevivir.
A pesar de sus desaciertos narrativos y fallas en su estructura, la película logra encontrar algunos puntos fuertes que se deben resaltar. Para empezar, la relación entre Superman y Lois Lane, interpretados por David Corenswet y Rachel Brosnahan, goza de una química natural entre los actores que se puede percibir con facilidad en sus personajes y que aporta calidez a la historia. Igualmente, algunos otros héroes -principalmente el Mr. Terrific de Edi Gathegi- logran destacarse dentro del caos general, aportando el carisma que tanta falta hace pasada la primera hora de metraje. Asimismo, aunque hecho totalmente en CGI, Krypton da frescura a la cinta: ver al perro en pantalla provoca la emoción natural del espectador y evoca las risas que no consiguen salir durante la mayor parte de la película.
En otro orden de ideas, el tratamiento audiovisual del film sorprende, no necesariamente para mal, con una puesta es escena de manejo singular. Y es que su composición visual, el uso del color, la disposición de los diferentes planos y el montaje, remiten directamente al lenguaje del cómic, como si el director intentara mantener las viñetas y los saltos de páginas en la pantalla grande. La música y la mezcla de sonido sobresalen ante lo visto para mantener atento a quien no esté fascinado con las imágenes.
No obstante, y con varios aciertos a su favor, debo destacar que este largometraje solo funciona como un mero entretenimiento. Si bien es una cinta que se deja disfrutar y con la que no se pasa un mal rato, no tiene la fuerza necesaria para cargar en sus hombros el universo a construir. Es un primer paso que se da con ganas y entusiasmo, pero sin ideas lo suficientemente sólidas que permitan presagiar un augurio diferente al del ya extinto ‘Snyderverse’, pues su objetivo parece quedarse corto; convertirse en una gran película de verano y convencer a la gente de ir a cine, no te asegura que lo que está por venir tenga la calidad que requieran dichas historias para adentrarnos a todos en el mundo superheróico sacado de los cómics de DC.
Trailer de "Superman":

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