WARFARE - ALEX GARLAND, RAY MENDOZA (2025)

Alex Garland, acompañado de Ray Mendoza (ex marine), vuelve al cine bélico, pero esta vez desde adentro; ahora los protagonistas no buscan entrar a zona de guerra, necesitan salir de ella. 


Tras la gran sorpresa que fue Civil War (2024) para todos, cinta en la que Garland nos cuenta la historia de unos periodistas y fotógrafos de guerra que, en una Estados Unidos sumida en una gran guerra civil, buscan llegar al presidente antes de que lo hagan las fuerzas rebeldes, el director británico vuelve al cine bélico con WARFARE, de la mano del ex marine Ray Mendoza, para contarnos una de sus experiencias en Irak.

Tal como cuentan los títulos de la cinta durante los primeros diez segundos de metraje, un pelotón de los Navi SEAL, busca que sus francotiradores tomen posición en zona de guerra con el fin de apoyar las operaciones militares norteamericanas en el lugar. Si bien se intuye qué va a suceder con el paso de los minutos, no contaré más para evitar “spoilers”.

En este largometraje, que no es perfecto, casi todo lo que vemos es de resaltar. Para empezar, su punto de vista, casi documental, enriquece el visionado hasta tal punto que la experiencia es totalmente inmersiva; por momentos es difícil distanciarse, como espectador, de lo que sufrido por los protagonistas. Situarse en el frente de batalla, desde la comodidad de una sala de cine, es uno de los grandes placeres para los amantes del cine bélico. La búsqueda de realismo, proveída por Mendoza y sus recuerdos, nos trae una película sin heroísmos fáciles, ni patriotismo yankee barato; olvidarse de los clichés típicos venidos del norte para regalarnos la vulnerabilidad humana de un grupo de jóvenes, hechos de carne y hueso, como cualquiera de nosotros, mientras observan los ojos de la muerte por medio de las miras telescópicas de sus rifles y la escuchan acercándose en forma de explosiones y tiros… En el juego de la guerra lo principal es, simplemente, intentar mantenerse con vida, en el más terrenal de los significados.

De igual forma, la casa donde acontecen los hechos termina sintiéndose como una jaula de la cual nadie puede escapar; el infierno de la guerra se encierra en cuatro paredes que parecen encogerse cada vez más. Esto construye -junto con las actuaciones de los actores protagonistas, dirigidos cual plano secuencialos tiros de cámara y las mezclas de sonido- los más intensos sentimientos de desasosiego e intranquilidad aunados a una asfixiante urgencia por salir de aquel infierno en el que, vivido en tiempo real, están atrapados estos jóvenes soldados... y nosotros con ellos.

En tan solo noventa y cinco minutosGarland y Mendoza nos extraen de nuestra realidad para soltarnos en una historia real que es sobre todo anti belicista, y que contradice toda versión romantizada de la guerra y de los tan venerados héroes de la patria norteamericana. 

Warfare no solo reafirma a Garland como un cineasta dispuesto a incomodar con sus relatos (tal como hiciera también en la citada Civil War), sino que se convierte, gracias a las vivencias de Ray Mendoza, en una testimonio crudo y necesario. La ferocidad de la guerra, sin filtros, como recordatorio feroz de del verdadero infierno sobre la tierra.





Trailer de "Warfare":






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