THE CALL (2020 - Netflix)
Dirige Lee Choong Hyun.
Lo primero que se nos revela es que, si bien ambas viven en una misma realidad, el tiempo es diferente; una de ellas vive en el año 1999 y la otra probablemente en 2019, esto acompañado de un ingrediente especial, ambas viven en una misma casa la cual pareciera en ocasiones convertirse en personaje según le necesite la trama.
Con el paso de los minutos vamos descubriendo tanto de una como de la otra, protagonistas absolutas del largometraje, aun cuando hay varios personajes que intervienen en la historia.
Con la mujer del pasado y su madrastra nigromante, la narrativa del film amaga irse por el terror de los sustos que vienen añadidos a la temática de las brujas, los hechizos y lo sobrenatural (de lo que parece ser víctima la mujer del presente en aquella casa que por lo pronto promete estar embrujada), sin embargo los constantes -y a la vez acertados- cambios en el guion, hacen que esto sea poco más que un abrebocas al intenso thriller que nos espera.
El director Lee Choong Hyun, fiel al cine surcoreano de los últimos años, nos trae un relato tan aterrador como intenso que consigue mantenernos pegados a la silla con la intriga de saber qué pasará después. Esto logra con la ayuda de una fotografía y puesta en escena cautivante, hermosa y a su vez inteligente que, entre otras cosas, busca diferenciar entre un tiempo narrativo y otro mediante el uso de colores cálidos y fríos para el pasado y presente respectivamente.
Nos enamoramos de la forma mientras sufrimos con el contenido; títulos como 'Parasite', 'Burning', 'Península', todos del mismo país, también lo consiguen.
La película, que pasa por la ciencia ficción, el thriller de terror y el suspenso, empieza con un ritmo lento mientras explica la situación y construye la trama, empero el correr de los minutos nos desenlaza en un ritmo frenético tanto en narrativa como en montaje, que resulta muy típico del slasher, subgénero del terror que apenas roza en su final y que nos deja tan agotados como sorprendidos ante su conclusión.
Pdt. No perderse las escenas entre créditos.

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